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Aún estamos acostumbrándonos a las redes 5G, pero el desarrollo de las futuras redes 6G ya está en marcha. Es lo que ha demostrado un grupo de investigadores chinos, que han logrado enviar 1 TB de datos en un segundo a 1 km de distancia.

Este récord ha demostrado el enorme ancho de banda que es posible alcanzar con este tipo de conexión, que permite dar un salto increíble: de los 20 Gbps que se pueden alcanzar en redes 5G pasamos a 1 Tbps en 6G, pero es que también ganamos en latencia: de los 1 ms de 5G pasamos a 0,1 ms en 6G.

Una nueva dimensión (de verdad)

El experimento se puso en marcha en el campus de los Juegos Olímpicos de Pekín hace un mes. Como explicaba el profesor Zhang Chao, de la escuela de ingeniería aeroespacial de la Universidad de Tsinghua en Pekín, con él fue posible emitir más de 10.000 vídeos de alta definición de forma simultánea.

El resultado, destacaba Chao, mostraba cómo China está “liderando la investigación a nivel mundial en tecnologías con un potencial clave para 6G”. En este experimento los investigadores usaron las llamadas ondas de vórtice milimétricas, un tipo de emisión de frecuencia extremadamente alta.

Los actuales dispositivos móviles usan ondas electromagnéticas que se propagan como ondas en un estanque para comunicarse. La información está representada por esos picos de “sube” y “baja” de las ondas, que desde un punto de vista matemático solo tienen dos dimensiones.

A diferencia de esas ondas, en estas transmisiones 6G las ondas de vórtice electromagnéticas tienen una forma tridimensional: se parecen más a un tornado.

Gracias a ese formato se puede codificar información adicional en el torbellino o momento angular orbital (OAM) de esas ondas. Esa es la clave para aumentar de forma notable el ancho de banda de la comunicación. Este tipo de ondas fueron ya descritas por el físico británico John Henry Poynting en 1909, pero hasta ahora no se había conseguido emitirlas de forma eficiente.

Hay inconvenientes con estas ondas: su tamaño aumenta con la distancia, lo que hace que esa señal que se debilita complique la transmisión de datos a alta velocidad y a grandes distancias. Para resolverlo, el equipo de investigadores chino usó un transmisor muy especial para generar un vórtice más pequeño que hacía que las ondas giraran de tres formas distintas para almacenar más información. El receptor diseñado para recolectar esa información es capaz de recibir esos datos y descodificarlos en un instante.

Hay quien califica esto de “el comienzo de una revolución” en tecnología de comunicaciones. El investigador del gobierno chino que hacía estas declaraciones explicaba que “lo más sorprendente no es la velocidad, sino la introducción de una nueva dimensión física, lo que puede llevar a todo un nuevo mundo de posibilidades ilimitadas.

El experimento es desde luego toda una promesa de futuro para la tecnología 6G de redes de comunicaciones, pero ese futuro —en el que Huawei está muy metida— tardará en llegar. Se espera que el despliegue comercial de estas redes llegue en 2030 —quizás antes, según Samsung—, aunque en aplicaciones militares ese despliegue podría llegar antes. De hecho el equipo del profesor Zhang hizo uso de la banda de frecuencias W que se usa en transmisiones militares.

China está avanzando de forma notable en el desarrollo de redes 6G: según un estudio de septiembre de 2021 elaborado por Cyber Creative Institute, más del 40% de las patentes en este campo provienen de este país. Siguiéndole está el 35% de EE.UU., 10% de Japón, 9% de Europa y 4% de Corea del Sur.

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